JUAN LUIS LOPEZ

Nací en el año 1955 en Cruz del Eje,  una pequeña localidad del noroeste de la provincia de Córdoba  ubicada en el centro de  Argentina.
He sentido desde niño una fascinación especial por la magia del dibujo, la idea  de poder captar el mundo con un simple lápiz ha sido para mí, siempre, una  experiencia extraordinaria.
Hago memoria, buceo en mis años de infancia y me visualizo dibujando. Hoy, en esta etapa de  mi vida puedo decir con total certeza, que mi  juguete preferido, aquel que más acompaño mis años de niño, fue el lápiz.
En el año 1966, pasaron  por mi pueblo los autos que corrían el XLIII Gran Premio Argentino de Carretera, a la vera de las calle la gente se maravillaba con el paso de aquellas máquinas, era un espectáculo único e irrepetible. Yo con la ingenuidad de un niño de 11 años acudí con mi lápiz y un cuaderno con la idea de registrar   el evento. Obvio que la tarea fue imposible; pero ya en casa, en la mesa de cocina hice mis primeros dibujos de automóviles. No realice imágenes planas, de frente o laterales, recuerdo que
eran imágenes con profundidad, bocetos en los que instintivamente había incorporado  la tercera dimensión, la perspectiva.
Mi formación académica como ilustrador y dibujante comenzó a los 14 años en la Escuela Provincial de Bellas Artes. En esa época cursaba mis estudios de bachiller en la Escuela Normal Regional República del Perú, con  jornadas de doble turno, a la mañana cursábamos las disciplinas clásicas y por la tarde recibíamos instrucción de labores de granja, tareas agrícolas y educación física. A las  las 18 hs ingresaba en la Escuela de arte, donde las clase se extendian hasta las 23hs. Allí incorpore mis primeros  conocimientos formales de dibujo, grabado, xilografía y escultura. Al final de esas largas jornadas, cuando la distracción me atrapaba, realizaba las típicas travesuras de adolescente,  que incluían desde apagones de luz hasta guerrilla de lodo cerámico. Era una rutina que,  los pacientes profesores dejaban pasar por alto y justificaban debido a mi fatiga y corta edad; era uno de los más jóvenes de una escuela para adultos.
A los 18 años curse en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Córdoba la cátedra de Dibujo Técnico donde recibí los conocimientos básicos  de la representación gráfica,  dibujo de plantas, cortes, vistas y perspectivas  axonometricas. En esa época dibujábamos  con plumas de dibujo y tintero, aún recuerdo la ropa manchada y el olor de la tinta china.
En la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina,  curse mis estudios  de Arquitecto. A partir del segundo año de Facultad, pude financiar mi formación universitaria dibujando planos en estudios de arquitectura. En los últimos años de cursado ya me había especializado en dibujo de perspectivas arquitectónicas, estos dibujos más sofisticados eran muy bien remunerados lo que me permitió cubrir mis gastos de estudio y generar excedentes para ahorro y pequeñas inversiones.  En el año 1980 me gradué de Arquitecto, fui abanderado y  distinguido con el “Premio Universidad” por mejor promedio de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional de Córdoba.
Mediando  mis estudios de Arquitecto fui convocado al Servicio Militar, que en la época, era de carácter obligatorio. Por mi formación fui  incorporado a la Compañía de Ingenieros del Grupo de Artillería Aerotransportado del Ejército. Fue el dibujo lo que me salvo de horas de entrenamiento militar y saltos de rana, mientras mis camaradas  sufrían la instrucción militar prusiana que regía nuestro Ejército, yo en la oficina de Logística, dibujaba planos, piezas gráficas,  letreros etc. De esa mala época, en que nuestro país estaba bajo el régimen de la Dictadura Militar y yo pase el peor año de mi existencia, recuerdo como únicos momentos placenteros, los saltos en paracaídas y las horas de dibujo que me permitían viajar con la imaginación fuera de los muros del cuartel.
En el año 1983, con motivo de la controversia entre Argentina y Chile por el Canal de Beagle, y que fuera motivo de la intermediación de la Santa Sede, se llevó a cabo en la frontera Argentina Chilena, en la provincia de Santa Cruz el  Primer encuentro Argentino Chileno por la Paz, una proclama cívica por la no violencia, en la oportunidad se intercambiaron presentes, artesanías regionales y obras de arte, entre ellas una obra de mi autoría,  un dibujo sobre tela realizado con  cera y parafina para el que utilice  la técnica del batik.
Durante los años 1984, 1985 y 1986 ejercí la docencia como profesor de Dibujo y Sistemas de Representación en la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina. La  literatura específica para el dictado de esta materia, dibujo para Arquitectos, era muy reducida, se recurría a   antiguos  apuntes  y  recopilaciones de bosquejos y croquis  realizados por  estudiantes y arquitectos; eran como manuales de figurines para mirar y copiar. Gran parte de nuestro trabajo docente consistió en elaborar un apunte de cátedra de contenido conceptual teórico y una serie de ejercicios prácticos de manejo instrumental. Participe con gran entusiasmo en este proyecto académico que tome como un desafío personal.
En los años 1991 y 1992 mi actividad profesional me llevo a residir en Brasil, dibujos de Rio de Janeiro, Buzios  y Oro Preto  testimonian mis viajes y paseos por ese exótico país. Fue precisamente allí, en esos paisajes  exuberantes  de plantas, árboles y flores,  donde  mi mano logro la soltura  en dibujo  de vegetales. 
A lo largo de mi carrera profesional como arquitecto,  jamás descuide mi práctica de dibujo, croquis de viajes, ilustraciones, bocetos, dibujos de figura humana y hasta caricaturas han ocupado mis días y me han mantenido alejado del Psicólogo; al menos por ahora.
De mi actividad como dibujante e ilustrador, lo más vinculado a la economía lucrativa, han sido mis trabajos de diseño gráfico, creación de logotipos, diseños de folletería comercial, realización de dossiers corporativos, etc.
En este sitio Web podrás apreciar parte de mi obra, te agradezco el tiempo que decidas  dedicarle, lo poco que acá se expone representa años de vida, mucha pasión y un trabajo placentero, realizado con el  auxilio de una simple lapicera.